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Ausentes del universo
Autor: José Antonio Aguilar Rivera

FCE, 2012
"Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del estado. "


Simón Bolivar, 1815

Latinoamérica era una página en blanco, libre para inventar, para experimentar.  Preferimos recurrir a las ideas ajenas que implementar las propias. O al menos esa es la preconcepción sobre la teoría política en Latinoamérica. En "Ausentes del universo", José Antonio Aguilar Rivera nos presenta una serie de ensayos  de pensadores latinoamericanos demostrando que sí hubo ideas y reflexiones originales en torno al republicanismo, el federalismo, y la libertad de los ciudadanos entre otros temas.


De entre muchos, Rocafuerte, Vidaurre, Bolívar, e incluso Lucas Alamán se atrevieron a analizar las implicaciones de adoptar las teorías filosóficas de Estados Unidos y Europa en Latinoamérica. Para todos ellos. Había fallas desde la misma interpretación de los textos  hasta circunstancias particulares que impedían un funcionamiento óptimo de los sistemas propuestos en Europa. Si algún legislador mexicano hubiera prestado atención al segundo volumen de "La democracia en América" de Tocqueville mientras se redactaba la constitución de 1824, hubiera entendido que el éxito de Estados Unidos no radicaba en las instituciones.  Alguno otro se hubiera percatado que estábamos intentando copiarle a los franceses un modelo fracasado.


En retrospectiva, la idea de Bolívar de definir a los ciudadanos dejando de lado el aspecto racial o la opinión respecto al papel de la religión en la política de Vicente Rocafuerte no son planteamientos insólitos. Ambos merecen su mérito, sin embargo, porque en su tiempo eran rarezas. "Pensar por sí mismos" era prácticamente un pecado e hizo que sus aportaciones fueran tildadas de descabelladas y quedaran olvidadas en la historia.


¿Somos realmente una región sin un pensamiento político propio? "Ausentes del universo" demuestra que no es este el caso. El problema es que hemos preferido siempre las ideas extranjeras, consumir en lugar de producir. En este contexto resulta difícil que incorporemos en nuestros gobiernos ideas locales y mucho más difícil que sus autores queden grabados en las páginas de la historia.

 
 
 
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