Nombre:
Sebastián García Díaz

Título de la obra:
La lucha por la libertad y (mis amigos) los liberales

País:
Argentina
Resumen

Para el autor, el liberalismo ha quedado encerrado en sus propias contradicciones teóricas, perceptibles para la ciudadanía. En el principio de la lucha por la libertad está la política, y en la raíz de la política está el hombre.


El pensamiento liberal nace con J. Locke, quien le quita dramatismo a los planteamientos de Hobbes sobre la naturaleza humana, aunque considera que el hombre es político sólo por conveniencia; por ello, el eje central de su teoría política es el consentimiento individual. Su fortaleza se da porque encuentra la forma de defender la libertad y la propiedad con extraordinaria simpleza. Su teoría del contrato y de la constitución de lo político por consentimiento de hombres libres ya está muy arraigada en el imaginario colectivo. Pero adolece de falta de adecuación con la realidad y no presenta a hombres maduros, o ya obligados por una existencia en el seno de un grupo organizado, que ya imaginan las ventajas de una futura solidaridad con el “contrato social”.


Luego viene Smith, quien sostiene que la simpatía es suficiente para explicar el comportamiento humano, y sus distorsiones las corregirá el mercado. Su criterio de utilidad fundamentará el orden liberal. Después, J. Rawls se empeñará en defender la libertad aceptando ceder márgenes de ésta a favor de la igualdad.


Los liberales necesitan replantearse al hombre como un todo, ser integral, sin discriminarlo por ningún motivo, al que la educación no se le limite con criterios de neutralidad, y cuya libertad e igualdad no se defiendan bajo un criterio relativista.


Los liberales actuales prestan poca atención a las bases filosóficas de su lucha por la libertad, las cuales son las que entregan ideas y principios que vertebran el discurso de interacción diaria con el ciudadano común. Pero lo más importante son las personas que encarnan esas ideas.

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