Nombre:
Armando González Mendoza

Título de la obra:
¡Se los dije!, no debe ser la consigna a seguir

País:
Resumen

Un aprendiz de liberal, como es mi caso, al abordar el tema del Estado de derecho y la libertad, se cuestiona la naturaleza de uno y otro extremo del título.

El establecimiento del Estado de derecho es fundamental en la construcción de la llamada “civilización occidental”, al instituir la división de poderes, el funcionamiento de la democracia y el respeto a derechos esenciales, como son el derecho a la vida, a la libertad, y a la propiedad; llegar a tal nivel de concreción, fueron clave para la destrucción del Estado absolutista.

En el proceso histórico transcurrido del fin del absolutismo a nuestros días, hemos visto cómo se ha venido erosionando la esencia que, en su momento, le dio origen a ese momento de ruptura, cuando a través del pensamiento liberal clásico, se limita el poder del Estado y se propicia el florecimiento de la acción individual.

La nueva forma de organización social que se identifica como capitalismo, se viste hoy de un ropaje que, con la careta de la democracia, sustituye al señor feudal por el Estado; dando lugar, al Estado benefactor.

La búsqueda por el sustento que la vida plantea, es responsabilidad que nos atañe en lo personal, ha sido ahora, y cada vez en mayor medida, transferida al Estado, elevada a nivel constitucional, e integrada, miméticamente, en el propio Estado de derecho, con tal sutileza, que parece no percibirse la contradicción en términos.

El Estado benefactor idealiza y fantasea con brindar una cobertura universal de los  servicios asistenciales, “de la cuna a la tumba”, por lo que llega a hablarse del nacimiento del “Estado niñera”. Intentar cumplir tal fin, sólo es posible a través del intervencionismo estatal en la economía y en la vida de las personas, en detrimento de la libertad individual y violentando derechos fundamentales del ser humano, como el derecho a la propiedad.

El Estado interventor y redistribuidor de rentas, al que cada vez en mayor medida se le asigna la responsabilidad de sustentar la vida de las personas, por mandato constitucional, configura el Estado de derecho que, al ser de tal naturaleza, no sólo es amoral, sino que, además, es insostenible; es amoral, porque utiliza la coerción para allegarse los recursos que dilapida y utiliza facciosamente como sustento para ejercer el poder; es insostenible, porque genera una clase parasitaria que medra con los recursos que se extraen del cada vez más pequeño número de generadores de riqueza, pero, fundamentalmente, porque se mata la iniciativa al apagarse el motor interno de búsqueda del progreso personal.

Revertir los males que entraña el Estado de derecho de matriz colectivista e impulsar la visión liberal, exige de los liberales dejar de circunscribir su tarea al campo de las ideas, para llevar su trabajo, también, en el ámbito de la política activa.

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