Nombre:
Isabel Pereira Pizani

Título de la obra:
La clase media al rescate de la libertad en Latinoamérica

País:
Venezuela
Resumen

¿Por qué ha sido tan difícil para los latinoamericanos encontrar el camino hacia la libertad? ¿Cuáles han sido las barreras que a lo largo de 500 años nos han impedido asumir la democracia, la libertad política y económica como valores fundantes en este subcontinente?
En esta senda confrontamos varios argumentos. Primero, la fuerza de los mitos fundacionales que sostienen la creación de una “conciencia del despojo” aferrada a la idea de que “a hombres fuertes y valientes les fue arrebatada su riqueza y su libertad”. Atrapados sobre esta premisa, no queda sino esperar “la revancha”: si fuimos robados, el leit motiv de nuestra lucha sólo será la venganza, el retorno de la riqueza arrebatada.

Asimismo, la pertinaz negación de la economía como territorio de la escasez, se consolida como la otra gran muralla contra la libertad. El objetivo se centra bajo la promesa de una redistribución de los bienes existentes. Se trata de repartir en partes iguales aquello que supuestamente fue producto de la explotación del trabajo. Este razonamiento conduce indefectiblemente a la perversa destrucción de lo creado por quienes comprenden que el camino para lograr el bienestar es agregar valor, desarrollar aquello que no existía previamente.
En este camino han surgido los miles de Robin Hood que han poblado el mundo latinoamericano. Caudillos y dictadorzuelos provistos de una fuerte dosis de marxismo, dedicados al antiguo trabajo de asediar a todo aquel que se atreva a inventar, producir o crear, pues desde su visión ideológica, se tratará, sin duda, de un “explotador”: tesis cuyo postulado sostiene que la única fuente de agregar valor es el trabajo, y no la creatividad humana o el espíritu emprendedor.

Una negación de la economía y de la escasez como fundamento de la sociedad se expresa en la fuerza que anacrónicamente adquiere el populismo en Latinoamérica, un intercambio feroz entre promesas de redención a cambio de la sumisión total ante el poder despótico. Es el refugio paralizante en los brazos de aquel que promete protección a cambio de la libertad.

Frente a la fuerza material y telúrica de todos estos mitos, surge un nuevo poder que emana de una clase media emergente, gran victoria del capitalismo, capaz de conectarnos con el resto del mundo, de arrancarnos del ostracismo, la venganza contra los colonizadores, el odio y la lucha de clases. Una clase media que en su mejor expresión es portadora de valores humanistas, de respeto al otro, imbuida de la fuerza que subyace en la idea de que el acceso a mejores condiciones de vida sólo puede ser producto del esfuerzo individual y colectivo. Clase media que constituye el desmentido más radical de la vieja consigna del Manifiesto Comunista que anunciaba ʻla lucha de clases como el gran motor de la historiaʼ, versión adoptada ciegamente por miles de latinoamericanos, entre ellos intelectuales, indigenistas, obreristas y que en definitiva sólo anunciaba la autodestrucción de los unos por los otros.

Frente a la falacia del “nuevo hombre comunista”, emerge un individuo diferente, alguien que no espera, que no se consume en la venganza, en el retorno de una riqueza mítica que nunca existió, capaz de colocar a los héroes del pasado en sus museos, levantar la mirada y buscar a otros líderes que respeten y tengan fe en su condición humana. Hoy vemos surgir al más poderoso movimiento social de la historia de Suramérica del último siglo; no son montoneros o militares, como en el siglo XIX y XX, sino ciudadanos de todas las edades y rincones, posesionados de la democracia, no como un regalo sino como producto de un inmenso, altruista y responsable esfuerzo ciudadano que lucha en pos de la libertad.

Individuos que derrotaron la pobreza con su esfuerzo, conscientes de que el único ente capaz de imponer cambios voluntarios es el ser humano, que cree en la libertad como único horizonte de presente y futuro.

Descargar obra