Nombre:
José Benegas

Título de la obra:
La expiación anticapitalista

País:
Argentina
Resumen

Muchas veces nos hemos preguntado por qué en Occidente conviven posiciones ideológicas anticapitalistas con modos de vida completamente capatalistas. Lo que se conoce como  izquierda caviar  es un fenómeno bien conocido. Detractores del capitalismo que sin embargo podrían ser mostrados como buenos ejemplos de su éxito porque disfrutan de una vida que sólo es posible gracias a la colaboración entusiasta y llena de incentivos que es propia de esa forma de organización social basada en la libertad individual.

Pero a la vez que es exitoso en el aspecto crematístico el capitalismo, se lo disfruta en buena medida con vergüenza, la que a veces es racionalizada como una “ideología progresista” que elige concentrarse en encontrar motivos por los que merezcamos alguna forma de condena por el “mal capitalista” que “nos afecta”.

La explicación más a la mano es la de la contradicción en al plano racional,  hipocresía y oportunismo de traficantes  decía el escritor cubano Reynaldo Arenas. Pero ésta parece una no explicación. No nos permite saber por qué ocurre semejante cosa.

Ofrezco una hipótesis diferente. Más allá de la inconsistencia  ideológica  o la ética personal, encuentro mecanismos más primitivos de protección frente a la culpa que genera el beneficio personal no compartido con la tribu. Explicación que requiere correrse del prejuicio de que los comportamientos son estrictamente racionales. La mentalidad anticapitalista en muchos casos tiene que ver con mecanismos psicológicos que compensan la no aceptación del lucro individual que la apertura de una sociedad compleja de redes de individuos implica. Existe un problema moral, pero no en aquella “contradicción” sino mucho antes, cuando la persona detesta sus propias inclinaciones a través de su rechazo al capitalismo.

Mientras en la caverna el hombre sobrevivía actuando en función del grupo, en las sociedades complejas y abiertas la forma de producción, y por tanto de retribución, ocurre en relaciones cruzadas en las que las pertenencias quedan relegadas a los aspectos afectivos, salvo cuando interviene la política para alterar esa realidad y actualizar el espíritu tribal. Este último elemento también influye en alimentar el círculo del anticapitalismo como forma de expiación.

Si la hipótesis es correcta cuanto más se muestran los beneficios del individualismo, sin resolver el rechazo a los propios impulsos, más se contribuye a despertar el sentimiento culposo que luego se expulsa fuera proyectándolo en “ese mal materialista que separa al hombre de los sentimientos”. Se busca cualquier cosa que no funcione para atribuirla al sistema. Para denigrarlo se lo compara con un paraíso en el que no falta nada y todos somos felices. Si no estamos en ese lugar es por “nuestro egoísmo”.

El dispositivo de la expiación, de depósito de la culpa y expulsión del mal acompaña a las sociedades humanas desde las culturas más primitivas y también se encuentra en la tradición judeo-cristiana. El trabajo examina los procesos psicológicos con los antecedentes religiosos y la perspectiva de la psicología evolutiva y la psicología social, su  reactualización bajo el estado secular,   sus consecuencias políticas y económicas y su posible solución.

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