Reflexiones
¿Confluencia de los océanos?
2014-07-10

Un par de semanas atrás, dos ex presidentes latinoamericanos, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, y el chileno Ricardo Lagos publicaron en The New York Times y El País, un artículo que intenta sobrellevar la tensión que está generando en América Latina el avance de la Alianza del Pacífico y el relanzamiento de las relaciones con China y Rusia. No hay que escoger entre el Atlántico y el Pacífico, decían, hay que intentar la confluencia de los océanos.

Lula y Lagos intentaban rebajar la gravedad de las fricciones dentro de la CELAC, generadas por el rechazo de los países del ALBA a la Alianza del Pacífico, con el argumento de que algunos países bolivarianos, como Cuba y Ecuador, y otros que no pertenecen a esa alianza, como Costa Rica, daban la misma importancia a las relaciones con el Pacífico, como se desprendía del foro CELAC-China, creado recientemente.

También sostenían los ex presidentes que el proyecto de los BRICS, al que pertenecen China y Rusia, era una buena evidencia de que la incorporación de potencias emergentes de Asia y África al repertorio de las relaciones latinoamericanas es un objetivo ya trazado en las cancillerías y empresariados de la región, por lo que no debería provocar mayores alarmas entre quienes respaldan o se oponen a levantar el nivel de las relaciones con Rusia o China.

Concluían Lula y Lagos que todo era asunto de “modular la voz” de América Latina en el mundo para que fuera mejor escuchada. Y es ahí, en la modulación de la voz, donde la realidad parece contradecir la buena voluntad de los ex presidentes. Hay gobiernos latinoamericanos, como el venezolano o el boliviano, por ejemplo, que lejos de modular la voz y sobrellevar las fricciones, buscan alentarlas.

En los próximos días, Vladimir Putin viajará a América Latina. El objetivo fundamental del viaje es asistir a la cumbre de los BRICS, en Brasil, pero Putin, deliberadamente, iniciará su gira en La Habana y la terminará en Buenos Aires, donde lo recibirá la presidenta Fernández de Kirchner, que apoyó la anexión de Crimea. A su paso por Cuba y Argentina, el presidente ruso jugará a la geopolítica, con los viejos reflejos de la Guerra Fría.

Antes de viajar, Putin ha enviado un mensaje al presidente Obama en el que llama a superar la crisis diplomática que atraviesan sus gobiernos. Sin embargo, fuera del foro de los BRICS, donde predominará esa modulación de la voz que piden Lula y Lagos, la gira del presidente ruso está pensada para desplazar la crisis diplomática entre Moscú y Washington a la tensión geopolítica entre América Latina y Estados Unidos.

Xi Jinping, el presidente chino, también viajará a América Latina. Coincidirá con Putin en la reunión de los BRICS y encabezará el foro China-CELAC, impulsado por Costa Rica, Ecuador y Cuba. En un itinerario inverso, el líder chino culminará su viaje en el Caribe, específicamente en Caracas y La Habana. Lo que veremos en los próximos días tal vez no tenga que ver con la confluencia de los océanos sino con la continuación de la Guerra Fría por otros medios.