Reflexiones
Multar a los padres
2017-07-13

Si usted es padre de familia y apenas se llevó de viaje a sus hijos, no se angustie. Ya estamos en periodo vacacional. Más importante aún, la sentencia no es de la Corte mexicana. Acá vivimos en libertad con respecto a qué podemos hacer o dejar de hacer en relación a nuestros hijos. Esta resolución de la Corte es de Europa. No precisamente de un país autoritario, como podría ser Rusia, sino del Reino Unido.

En los países desarrollados democráticos el Estado impone a sus ciudadanos todo tipo de obligaciones y tiene la capacidad para hacer que éstas se cumplan. Las obligaciones son la única forma de que los derechos sean de verdad. Para ello, el Estado, en los países desarrollados, tiene capacidades burocráticas para detectar, desde la inasistencia de un niño a la escuela hasta el incumplimiento de las normas de salud pública, sin que estas faltas sean motivo para extorsionar al ciudadano, sino para llevarlo ante la instancia administrativa o judicial correspondiente.

El derecho a la educación sin obligaciones exigibles por el Estado para los padres de los niños es una mera declaración de principios. Puede servir para bonitos anuncios del Poder Legislativo presumiendo un logro más, pero no contribuye en nada al futuro del niño ni del país. Un niño no decide cuándo ejerce su derecho. Su asistencia a clases depende de la voluntad de sus padres. Si éstos no son disciplinados en llevarlo a la escuela y apoyarlo en sus estudios, el hijo va a pagar con un menor desempeño escolar que el de sus compañeros y, por lo tanto, tendrá un futuro con menores oportunidades.