Reflexiones
La izquierda y la dictadura en Venezuela
2017-08-10

No se trataba de una mera asonada militar, sino el resultado de una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, tras el desacato del presidente Manuel Zelaya a la declaración de ilegalidad de un referéndum, con el cual Zelaya quería cambiar la Constitución. Ésta prohibía la reelección y Zelaya se quería quedar más tiempo en el poder. Meses después, en parte gracias a la presión internacional contra el golpe, el gobierno provisional convocó a elecciones para la presidencia y el ganador de éstas, Porfirio Lobo Sosa, estuvo en el poder los cuatro años que marca la Constitución. Regresó la democracia y nadie se instaló en el poder a través de sucesivas reelecciones.

El gobierno de Venezuela lleva varios años concentrando el poder. Ahora se está consumando un golpe de Estado, mucho más grave que el hondureño. El Congreso de ese país, controlado por la oposición y resultado de elecciones legítimas celebradas en diciembre de 2015, cuando participaron 14 millones de venezolanos, ha sido simplemente ignorado por el presidente Maduro. Éste, que tiene al Tribunal Supremo y a la Comisión Electoral a su servicio, organizó el domingo antepasado la elección de la llamada Asamblea Nacional Constituyente con puros candidatos del gobierno. La elección, para colmo, fue un fraude, no juntó ni los 7.8 millones de votos que presumió el gobierno y reprodujo en primera plana del diario La Jornada como triunfo histórico del chavismo. Esto a pesar de que las presiones para votar incluían, para quienes no lo hicieran, la pérdida de su empleo en el sector público.