Reflexiones
A 16 años del Proyecto Varela en Cuba
2018-05-10

Fue la primera vez que los cubanos votaban o demandaban poder hacerlo después de casi medio siglo de dictadura aquel 10 de mayo de 2002 cuando Oswaldo Paya, Tony Diaz y yo cruzábamos el umbral de las oficinas de la Asamblea Nacional del Poder Popular y presentábamos a sus funcionarios las firmas que legitimaban nuestra demanda de referendo.

Once mil veinte cubanos con derecho al voto, amparados entre otros artículos 1, 3, y fundamentalmente 88, inciso g de la draconiana constitución socialista vigente, daban el paso y con sus datos personales apoyaban la demanda de referendo sobre el Proyecto Varela, para que la ley garantizara el derecho a la “libertad política”, la “soberanía popular”, la libertad de los prisioneros políticos y las libertades económicas de los cubanos.

Más que un ejercicio cívico y legal la iniciativa del Movimiento Cristiano Liberación y su fundador Oswlado Paya, encontraba finalmente una metodología para crear la mínima base social en medio de un estado totalitario y represivo en el que no está reconocida la oposición y la disidencia es considerada traición.

La convocatoria para el referendo fue promovida por la alianza disidente Todos Unidos pero pronto, entre traiciones y celos que boicoteaban la colecta de firmas, los principales promotores del Varela decidieron organizar los Comité Ciudadanos contando para esto con las mismas personas sin adhesión política que poco a poco iban sumándose al proyecto y solo así fueron logradas las firmas necesarias y los focos referenciales en todo el país que luego de la brutal represión de 2003 contra decenas de gestores principales de esta iniciativa pudieron mantener la esperanza de que era posible el cambio que iniciara el camino a la democracia en la isla.