Reflexiones
Arancel, ¿tiro por la culata?
2018-06-06

Si la imposición de aranceles (impuestos a las importaciones) resulta ineficaz en cualquier situación (eleva el precio del producto gravado, perjudicando al consumidor), se vuelve absurda cuando la balanza comercial del país cuyo gobierno impone el arancel resulta superavitaria (se exporta más de lo que se importa) en el bien cuya importación se grava con el arancel, tal y como sucede en el caso del acero y el aluminio que se comercia entre mexicanos estadounidenses: en esos dos productos la balanza comercial de los Estados Unidos es superavitaria y, por lo tanto, la balanza comercial de México es deficitaria. Desde la óptica de Trump Estados Unidos gana y México pierde.

Siguiendo la “lógica ilógica” de los aranceles, debería haber sido el gobierno mexicano el que impusiera aranceles a la importación de acero y aluminio desde los Estados Unidos, con el fin de encarecer esos productos en el mercado mexicano, con el fin de reducir su demanda, con el fin de reducir su importación, con el fin de corregir el déficit comercial.

Pero no, fue el gobierno de los Estados Unidos el que, siendo su balanza comercial superavitaria en ambos productos, impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio exportados desde de México.

Lo repito: si la imposición de aranceles es ineficaz en cualquier situación, resulta absurda cuando la balanza comercial del país cuyo gobierno los impone es superavitaria. En este caso, además de absurda, puede resultar contraproducente, entre otras razones por el comportamiento del tipo de cambio, que es el precio del dólar en términos de pesos.