Reflexiones
En términos reales
2018-07-09

En economía, cuando de aumentos se trata, se manejan dos magnitudes: nominales y reales.

Supongamos que de un año para otro el salario aumenta, en términos nominales, 10 por ciento. ¿Quiere esto decir que el aumento en su poder adquisitivo fue del 10 por ciento, que con ese aumento se puede comprar un 10 por ciento más de bienes y servicios, dando como resultado un mayor bienestar del asalariado? No, ello depende de la inflación.

Supongamos que en el mismo periodo de tiempo, a lo largo del cual el salario aumentó 10 por ciento, la inflación fue 20 por ciento, por lo que (dicho de manera simplista) los precios aumentaron 20 puntos porcentuales, de tal manera que el aumento real en el salario fue de menos 10 por ciento: el aumento nominal (10) menos la inflación (20), por lo que el asalariado perdió poder adquisitivo: ahora, con más dinero, compra menos bienes y servicios.

Si de un año para otro la inflación es del 20 por ciento, para que el salario pueda comprar (por decir algo) un 10 por ciento más se necesita que el aumento nominal sea del 30 por ciento para que el incremento real, el del poder adquisitivo, ¡que es el que cuenta!, sea del 10 por ciento: aumento nominal (30) menos inflación (20) igual a 10 por ciento.

Lo anterior viene a cuento por lo dicho por AMLO en el discurso del 1 de julio, en el sentido de que no habrá necesidad de aumentar impuestos en términos reales, lo cual puede interpretarse como la intención, entendible desde el punto de vista del gobierno, de mantener el poder adquisitivo de los impuestos, lo cual supondría aumentarlos año tras año conforme a la inflación,  lo que reclamaría una práctica por demás peculiar.