Reflexiones
Venezuela: el último Madurazo
2018-09-10

Venezuela vive tristes tiempos de bancarrota. El socialismo del siglo XXI se exhibe con su mortecina y sus jirones, dando pena ajena, pero resistiéndose a morir.

Ayn Rand, tal vez imaginando situaciones similares, que toda su vida advirtió como posibles, señaló que, frente a las épocas de ruina, los individuos solo tienen dos cursos de acción posibles:

“Pueden evadir la realidad de su situación y actuar frenéticamente, a ciegas, siguiendo la conveniencia del momento, sin atreverse a mirar hacia adelante, deseando que nadie diga la verdad, pero esperando contra toda esperanza, que algo los salvará, de alguna manera. O pueden reconocer la situación, revisar las premisas, descubrir sus activos ocultos, y comenzar a reedificar”.

Con esa frase podríamos terminar el artículo. Pero vale la pena abundar a los fines de la pedagogía política. Nicolás Maduro acaba de darle más velocidad al derrumbe del país, y al colapso de cualquier esperanza de rectificación. Los socialismos son recalcitrantes en el error, entre otras cosas porque creen que la utopía es perfecta y realizable, solo que ellos, sus autores, son incapaces de dar con la intensidad correcta, con la sincronía perfecta. Por lo tanto, nunca desmayan en el intento, no tienen reversa analítica e insisten obsesivamente hasta que todos ellos son aplastados por la fuerza de la realidad.