Reflexiones
La relación con Caracas
2019-01-07

México se negó a sumarse a 13 naciones del Grupo de Lima para rechazar al nuevo gobierno en Venezuela, por un principio básico: nunca se debe estar contra los amigos. Y México y Venezuela, hoy, son amigos.

Las simpatías del obradorismo con Venezuela son patentes y notorias desde 2006, cuando el actual Presidente de México tuvo la primera oportunidad de llegar al poder. Fue ese año en que se empezó a tejer con finura desde La Habana, la posibilidad de un eje Cuba-Venezuela-México.

Como todo lo que idea La Habana desde hace 60 años para América Latina, el eje por fin cristalizó el 1 de julio pasado. Ahora, Cuba-Venezuela-México pueden integrar un poderoso trío que por muchísimos años maniobraría en la diplomacia regional.

Así que no tiene nada qué ver con la Doctrina Estrada, ni con una política de no intervención en asuntos de otros países, la decisión de México de no sumarse al rechazo del Grupo de Lima al nuevo gobierno de Nicolás Maduro. Nada de eso: se trata de un decidido giro ideológico de México.