Reflexiones
Los retos de México
2019-01-14

Comparto en este espacio mi artículo publicado en la más reciente edición de la Revista Central.

A finales del año pasado tuve el privilegio de participar en la entrega de premios del concurso de ensayo Caminos de la Libertad, donde también otorgamos el premio Una vida por la libertad a Armando Ribas, un economista con 86 años de vida interesantísima y un espíritu joven.

Este intercambio de ideas entre defensores de la libertad en América Latina es fundamental en un entorno que es claramente adverso a la cultura liberal. Simplemente consideremos que Estados Unidos, que fue un bastión tradicionalmente liberal, poco a poco se está convirtiendo en un estado militar. Eisenhower acuñó el término Complejo Militar Industrial que ha “evolucionado” al concepto de Complejo Militar de Seguridad.

En un entorno así, las libertades tienen poca cabida, son un estorbo para el actual liderazgo político en lo que alguna vez fue el último refugio de los valores liberales. De tal forma que, si antes nos desanimaba lo que ocurría en Argentina, Bolivia, Cuba o Venezuela, hoy la tentación es desalentarnos aún más con lo que ocurre en Estados Unidos —especialmente después de las elecciones legislativas, donde la Casa Blanca se ha declarado abiertamente hostil a la libertad de prensa.

Un comentario editorial del semanario The Economist, en su edición para conmemorar su 175 aniversario, advirtió que “el liberalismo construyó el mundo moderno, pero ahora la modernidad se ha volcado en contra de este principio”. Sin embargo, esto se puede revertir.

Enfrentar los retos con optimismo

Ser liberales requiere ser optimistas. El optimismo es parte de la esencia liberal. Los liberales debemos ver hacia el futuro para promover con eficacia una agenda que es fundamental para la sociedad. Para ello, debemos empezar por nuestra casa y juntos resolver los desafíos que enfrentamos. Desde mi punto de vista, en México tenemos tres retos fundamentales: (1) violencia, (2) ignorancia y (3) corrupción. ¿Qué tienen en común esos tres asuntos? El gobierno, es decir, una administración pública que no cumple con sus funciones básicas y que no rinde cuentas a nadie, veamos.

Violencia

Normalmente le llamamos “inseguridad”, pero esto no empieza siquiera a describir el problema. El problema es la violencia interminable que responde a una impunidad rampante, porque “aquí no pasa nada”. El gobierno, en sus tres niveles, no cumple con su función básica que es garantizar la integridad física de las personas, de tal forma que en nuestro país se reportan 19 homicidios al año por cada 100,000 habitantes, que es cuatro veces más el índice reportado para EE.UU. Desafortunadamente hoy en México tenemos un país sin ley: hay muchas leyes, pero no hay Ley. La causa principal de esta situación es la fallida “guerra contra las drogas”.

La política prohibicionista sólo ha causado violencia, porque no vemos que el consumo de drogas disminuya. Mientras continuemos con esta política, todos los recursos del gobierno, en sus tres niveles, se destinarán a este absurdo, violento y fallido propósito: perseguir narcotraficantes que a su vez combaten al Estado y se combaten entre sí, en una espiral de violencia interminable.

Con ello, no hay posibilidad de combatir los delitos del fuero común, esos que más lastiman al ciudadano: asalto a mano armada, robo a casa habitación, secuestro y un largo etcétera. Entonces, si queremos defender la agenda de libertades, lo primero que debemos hacer es terminar con esta absurda política.

Ignorancia

¿Esto qué tiene que ver con el gobierno? Mucho, el gobierno controla el monopolio educativo en México y los resultados son terribles. Sin importar el signo político, los distintos gobiernos han sembrado durante décadas una serie de ideas fallidas que nos condenan al fracaso. En distintas pruebas internacionales, nuestros jóvenes muestran resultados muy pobres. En ciencias nos ubicamos 15% por debajo de la media de la OCDE, 14% en comprensión de lectura y 16% en matemáticas. Estos resultados son inaceptables. En esta labor, claramente el Estado mexicano queda reprobado por lo que los ciudadanos y la Sociedad Civil Organizada debemos buscar activamente un Cambio Cultural para desterrar ideas obsoletas que nos impiden avanzar.

Corrupción

Este tema va en proporción directa con la interferencia del gobierno en la vida económica de nuestro país: a mayor gobierno y mayor regulación habrá mayores oportunidades para la corrupción. Los legisladores y el gobierno muchas veces promulgan leyes y reglamentos imposibles de cumplir, lo que abre incontables posibilidades al soborno y a otras prácticas inadmisibles. A través del mundo hemos visto que, mientras más grande sea el gobierno y su presupuesto, como proporción del tamaño de su economía, mayor espacio habrá para que los funcionarios públicos se corrompan.

 

En el caso extremo, tenemos al socialismo, donde el gobierno controla toda la propiedad y los medios de producción, como en Cuba, Corea del Norte y, cada vez más, en Venezuela. En un régimen así, el Estado aplica toda su fuerza para dominar al ciudadano y confiscar sus propiedades —que frecuentemente quedan en el abandono.

El socialismo es entonces la aplicación más estricta de la Fuerza del Estado para erradicar la propiedad privada. Desafortunadamente, esta riqueza se destruye al pasar a manos del gobierno. Aquí vemos que la democracia y el socialismo no son compatibles. Por algo, Milton Friedman nos recuerda en su ensayo “Capitalismo y Libertad”, que la libertad de empresa es una piedra angular de todas las demás libertades, porque nos permite llevar una vida económica independiente del gobierno.

Violencia, ignorancia y corrupción son los tres mayores retos que enfrentamos en nuestro país. El nuevo gobierno ha expresado su deseo de combatirlos con toda la fuerza del Estado. Por el bien de México, debemos asegurarnos de que así sea.