Reflexiones
Primero los pobres
2019-01-15
A la memoria de Mónica Baptista, mujer de excepción.

Bien que López Obrador dé la cara al horror. Pero la aproximación es equívoca. La corrupción en Pemex es producto de la concentración de poder, de una burocracia omnipoderosa capaz de esconder desviaciones monumentales. Toda concentración de poder económico es música en los oídos de la corrupción. El estatismo produjo el huachicoleo. Entonces lo que necesitamos es apertura, no repetir, no echar atrás la Reforma Energética.

Si los miles de kilómetros de ductos hubieran sido vigilados por decenas de empresas, si los controles de presión hubieran estado en diferentes manos, con muchos más vigilantes interesados, si México tuviera mayor capacidad de almacenamiento, hoy no estaríamos contra la pared. Pero para incrementar el almacenamiento necesitamos inversión. Acabar con la Reforma Energética supone quitar recursos en educación, salud, seguridad, para invertirlos en tanques de almacenamiento y ductos que podrían ser financiados por el sector privado. Nuestra reserva es de tres días, cuando, en promedio, de los países miembros de la Agencia Internacional de Energía es 40 (El País). Necesitamos inversión, y mucha. Cancelar la Reforma Energética es exactamente la ruta contraria a la solución de largo plazo.

Cerrar los ductos mostró a un México arbitrario, discrecional, en manos de un solo hombre. Esa señal alejará a los inversionistas que buscan un país de instituciones. Patético el silencio sepulcral del director de Pemex. Muy preocupante el alebrije de explicaciones oficiales sobre la crisis.