Reflexiones
Para ser estatistas, qué mal administran al Estado
2019-01-15

El nuevo grupo gobernante, a diferencia de sus antecesores, cree en la capacidad del Estado para resolver muchos problemas sociales. Es parte de su ideología. Están, desde luego, en su derecho. Pero, para ser estatistas, destaca lo mal que están administrando al Estado. Doy tres ejemplos.

El primero tiene que ver con Pemex. La empresa propiedad del Estado es un desastre. Los lopezobradoristas piensan que esto se debe a que los gobiernos neoliberales hicieron todo lo posible para que fracasara y no quedara otra que privatizarla. Algo tienen de razón al decir que administraciones pasadas la ordeñaron tanto que la dejaron como una vaca demacrada. No creo que lo hayan hecho con el objetivo de quebrarla y luego transferirla al sector privado. Más bien la utilizaron con un fin político: extraer sus enormes utilidades para no tener que cobrarle más impuestos a la ciudadanía. En este sentido, hubo una administración más política que económica de la empresa.

Pero también es cierto que, como todo monopolio, Pemex estuvo pésimamente manejada. Como no tenía que competir, contrataba personal que no necesitaba, aceptaba generosas condiciones laborales para sus trabajadores, compraba a precios por arriba del mercado y toleraba múltiples actos de corrupción.

Resulta muy loable que el gobierno de López Obrador quiera revertir esta situación. El propio Presidente es un convencido de que puede rescatar a Pemex, aunque siga siendo un monopolio público. Los neoliberales, en cambio, pensamos que la empresa sólo podrá salir adelante cuando tenga que competir en serio con otras empresas. Pero eso es harina de otro costal. Lo importante es que un estatista como AMLO tiene que demostrar, desde el día uno, credibilidad de que efectivamente el Estado puede ser un buen administrador.