Reflexiones
Economía y constitución
2019-02-05

Hoy, conmemorando un aniversario más de la Constitución de 1917, debemos tener en cuenta que la más grave amenaza contra la libertad de los agentes económicos, en México, la encontramos en el tercer párrafo, del artículo 28 constitucional, donde leemos que el Estado planeará, conducirá, coordinadora y orientará la actividad económica nacional, todo lo cual suena bien por dos razones: 1) porque lo que el Estado (que para todo efecto práctico es el gobierno en turno), debe hacer es planear, conducir, coordinar y orientar, siendo lo contrario la improvisación, que cuando de la economía se trata no conduce a ningún lado; 2) porque lo que el Estado debe planear, conducir, coordinar y orientar es la actividad económica nacional (AEN), de cuya buena marcha depende que sigamos comiendo tres veces al día. ¿Conclusión? ¡Qué bueno que el gobierno planee, conduzca, coordina y oriente la AEN! ¿Qué bueno? ¿En serio?

Lo primero que hay que tener presente es que la AEN no existe, que es una abstracción, y que lo que realmente existen son la actividades de los agentes económicos, individualmente considerados, tanto por el lado de la producción, oferta y venta, como de la demanda, compra y consumo, por lo que la única manera  de que el gobierno planee, conduzca, coordine y oriente la AEN es planeando, conduciendo, coordinando y orientando las actividades económicas de los agentes económicos, desde la producción hasta el consumo, lo cual, de ser el caso, daría como resultado la violación del derecho a la libertad de los agentes económicos para, con la única condición de que al hacerlo no violen derechos de terceros, producir, ofrecer y vender, demandar, comprar y consumir, lo que les dé la gana, sin que el gobierno lo prohíba, limite o condicione.

Lo dicho en la Constitución es una espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de los agentes económicos que operan en el país, sobre todo por el lado de la producción, oferta y venta de bienes y servicios. Cierto, hoy el gobierno no planea, no conduce, no coordina y no orienta la actividad de los agentes económicos, limitándose a elaborar y aplicar el Plan Nacional de Desarrollo, que en realidad es el programa de gobierno de la administración en turno, algo distinto.