Reflexiones
El verdadero Che Guevara, un homófobo que encerró a cientos de homosexuales en campos de trabajo
2019-07-11

La revolución cubana orquestada por Fidel Castro logró algo que el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels anheló durante toda la Segunda Guerra Mundial: conseguir grabar a fuego una idea en la mente de la sociedad. Si el germano intentó (sin lograrlo) que el mundo viera a Adolf Hitler como el héroe que liberaría a Europa del yugo judío y de las viejas potencias europeas, los barbudos que se alzaron contra Fulgencio Batista hicieron -casi sin pretenderlo- que uno de sus guerrilleros más controvertidos, Ernesto Guevara, pasara a la historia como el símbolo del buen y racional combatiente. Tanto es así que, en la actualidad, su semblante luce orgulloso en cientos de miles de camisetas de jóvenes y mayores. La realidad, sin embargo, es que poco tenía el Che de santo (y mucho de asesino).

Pero los símbolos es lo que tienen, que es imposible extirparlos a golpe de realidad histórica una vez que se han introducido en el imaginario colectivo. El ejemplo de ello fue la pasada celebración del Día del Orgullo Gay, donde pudo verse a varios manifestantes luciendo orgullosos camisetas con la cara del Che. Un error histórico sonrojante ya que, a pesar de lo que narra el mito, Guevara cargó en repetidas ocasiones contra los homosexuales al considerarles contrarios a su ideal de «hombre nuevo» (aquel que debía alzarse sobre el resto tras la revolución). Por si fuera poco, el guerrillero llegó a tildarles de «pervertidos sexuales» y, con la ayuda del también homófobo declarado Fidel Castro, les persiguió y les internó en campos de trabajo.