Reflexiones
Pobreza: ¿qué falló? (II)
2019-08-26

No es sino hasta que se abandonó el modelo de economía cerrada y ésta se abrió al comercio exterior en 1988, que el sesgo en contra del sector primario desaparece.

En el artículo pasado, escribí que la política de sustitución de importaciones (1940-1970) impulsó el crecimiento de la industria manufacturera, particularmente la dedicada a la producción de bienes de consumo duradero (desde prendas de vestir hasta muebles de línea blanca y automóviles). Como señalé, una fuente de financiamiento de la industrialización fueron las rentas que las empresas le extrajeron a los consumidores, quienes pagaron precios más elevados que los que hubiesen pagado en un contexto de libre comercio y, de manera notoria, sobre todo en la década de los 60 (la del desarrollo estabilizador), con rentas que le extrajeron al sector agropecuario, ya que la imposición de aranceles a las importaciones de bienes manufacturados actuó, simultáneamente, como un impuesto a la producción del sector primario. Es sobre esto último en lo que me concentraré en este artículo porque ello explica, junto con un arreglo institucional notoriamente ineficiente de la tenencia de la tierra, por qué la pobreza extrema es un fenómeno principalmente rural. Así, en el 2018, 27% de la población rural vivía en condiciones de pobreza extrema por ingreso (la imposibilidad de adquirir una canasta alimentaria básica).