Reflexiones
El uso del lenguaje como arma política
2019-08-26

Desde los lejanos tiempos de la Antigua Grecia, se sabe que el lenguaje no es tan solo un medio de comunicación neutro. Ya entonces se tenía conciencia de que el discurso manejado hábilmente es un poderoso instrumento de poder. ¿Por qué? Porque las palabras no se reciben «desnudas», sino que conllevan determinadas connotaciones. Por eso los políticos, escritores y periodistas escogen cuidadosamente los términos que van a utilizar, de acuerdo a la impresión que desean provocar en la gente.

Al hombre común le suele pasar desaperciba dicha característica del lenguaje. Sin embargo, ha sido estudiada profusamente desde el campo de la filosofía. Incluso, actualmente ha acaparado la atención de muchos pensadores que la vienen analizando en profundidad.

En consecuencia, cada vez se comprende mejor que a través de las prácticas discursivas se ejerce poder. Eso ocurre porque mediante la palabra se busca persuadir sobre algo determinado, anclando los conceptos en las creencias y rasgos culturales del público al que va dirigido el mensaje. Mediante los discursos, es decir, la forma de presentar determinados hechos, es posible inducir actitudes de rechazo o por el contrario de apoyo hacia determinadas causas. O sea, soterradamente se hace política.