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junio 04, 2020 03:13 PM
TV Azteca

2.- José Benegas

Nombre:
José Benegas

Título de la obra:
“Una democracia sin demos”

País:
Argentina

Semblanza:
José Benegas es abogado, ensayista y periodista. Master en Economía y Ciencias Políticas por el eseade, ha colaborado en distintos periódicos argentinos y conducido y producido programas de radio y televisión. Director de NMP+Network.org, es autor de La ética del violador (1997) y coautor de Héroes de la libertad (2006). Su dirección de correo electrónico es: josebenegas@gmail.com

Resumen:
El objetivo de este ensayo es evidenciar cómo los principios de una democracia y su esencia liberal se han perdido y a pesar de esto, los seguimos utilizando para justificar nuestras actuales formas de gobierno. Las democracias han mutado por el peso de los incentivos reales del poder, los cuales se han expandido de manera justificada al hacer creer a gobernados que se está haciendo lo correcto, lo que les conviene.

Nos enfrentamos entonces a un formato heredado del liberalismo al servicio de todo lo contrario al liberalismo, que no es coherente y no se corregirá por si solo.

Los fines originales se han visto relativizados y los pueblos que conservan su libertad desconocen la fragilidad de las condiciones que la permiten y la ponen en juego a cada paso. Sin la filosofía liberal, la democracia se traduce como el derecho de Poder Ejecutivo a permanecer en el poder, en un título de propiedad. La democracia desaparece cuando se decide favorecer sólo a algunos, en especial si sólo favorece a los gobernantes.

Este divorcio entre liberalismo y las instituciones públicas han resultado en una santificación del Estado, dónde los gobernados no tienen voz. La división de poderes se vuelve aquí un instrumento para facilitar los abusos. En esta democracia, se convierte una obligación soportar todo lo que emana de ella. En el extremo de estas democracias se encuentra el populismo despótico. Por si fuera poco, dentro de esta situación carente de toda ética liberal, hay aquellos que se aferran a defenderla.

Los gobiernos usan la legitimidad como una forma de negar sus limitaciones. A lo que nos debemos avocar es a evitar que se siga actuando en contra de las libertades que dieron lugar a la democracia en primera instancia.