junio 09, 2020 11:15 AM

Así fracasaron la soberanía alimentaria y la política de expropiación de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela

De la mano del mandatario fallecido, la mano visible del Estado se convirtió en el principal actor en el sector agroalimentario cosechando empresas quebradas y caída de la producción

En 2007 el ex presidente Hugo Chávez le anunció a Venezuela el propósito de alcanzar la “soberanía alimentaria” a través de un plan que redujo al sector privado y aumentó el peso del Estado en todas las áreas de la producción y distribución de alimentos, mediante la expropiación y control de empresas.

El Gobierno obtuvo el dominio en la producción de café tras asumir la administración de empresas de referencia en el ramo como Fama de América y Café Madrid; comenzó a gestionar 11 centrales azucareras de los 17 que existían en el país, dos empresas lácteas, cuatro compañías en el área de la pesca y pasó a controlar un conjunto de fábricas con capacidad instalada para abastecer a la mitad del mercado de harina de maíz precocida.

En total, entre 2007 y 2012, el Estado tomó el control de 26 empresas en el sector de alimentos y fundó compañías de helados, sardinas y atún. Además, expropió silos, empaquetadoras, centros de acopio y seis millones de hectáreas a “los terratenientes” para asegurar la producción de arroz, carne y leche.

La mayoría de las empresas fueron expropiadas bajo el argumento legal de que “es deber del Estado garantizar la soberanía y seguridad alimentaria de la población, adoptando las medidas necesarias para obtener niveles estratégicos de autoabastecimiento y garantizarle a toda la población la disponibilidad, el acceso, el intercambio y la distribución equitativa de los alimentos”.

Como un presagio de lo que ocurriría con buena parte de la madeja de empresas bajo gestión del Gobierno quedó la anécdota de los helados. El 20 de octubre de 2012 Hugo Chávez inauguró la fábrica de helados Coppelia para producir 26.000 unidades diarias. Pero dos semanas después, el propio Chávez admitió la paralización de la planta por la pésima planificación.

“Yo recuerdo que hicimos el pase y comimos helado ¡hasta Fidel (Castro) me mandó un mensaje!”, expresó malhumorado el “comandante eterno” como hoy se refieren a él los altos jerarcas del chavismo, y apeló a la lógica: “Si se va a inaugurar una fábrica ¿cómo es que nadie pensó en la materia prima? ¿Tú la vas a inaugurar para un día?”.

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