mayo 21, 2020 12:23 PM

Europa contra la libre empresa / Juan Carlos Sánchez

La Comisión Europea ha aprobado una reforma de las reglas de competencia que permitirá a los países miembros nacionalizar temporalmente las empresas afectadas por las medidas de confinamiento social, a causa de la pandemia del COVID-19.

La enmienda firmada por Bruselas, sin embargo, esconde varios supuestos de vulnerabilidad debajo de la letra pequeña y una advertencia: se vigilará especialmente a los gobiernos que aprovechen esta situación excepcional de la economía para transfigurar las ayudas en nacionalizaciones encubiertas.

La normativa, que niega algunos de los principios fundacionales de la Unión Europea, solo se aplicará a las empresas que eran viables económicamente antes del periodo de crisis. Con ello este órgano legislativo europeo pretende evitar que algunos gobiernos justifiquen la entrada de capital público en compañías que ya tenían problemas previos al periodo de emergencia.

Pero la principal preocupación para la Comisión es sobre todo que algunos estados intervengan con capital público las empresas afectadas y permanezcan en su accionariado más allá de los plazos establecidos por el estado de emergencia.

La duda de los expertos es que este plan de Bruselas pueda convertirse en un simple ‘wishful thinking’, toda vez que una empresa cuando acepta la participación del Estado como accionista resulta casi imposible que la compañía intervenida pueda posteriormente recomprar las acciones públicas.

La aplicación de la reforma tiene aún que recorrer un largo camino, condicionada por el recelo a que cuando termine el estado de alarma los países europeos con mayor peso económico lleven a cabo una intervención masiva de empresas para salvaguardar su tejido productivo.

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