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marzo 25, 2020 05:05 PM

José Alejandro Arceo Contreras

Nombre:
José Alejandro Arceo Contreras

Título de la obra:
“El lenguaje inclusivo y sus implicaciones libertarias para la igualdad de género en la administración pública”

País:
CDMX

Resumen biográfico:
Soy licenciado en sociología y maestro en urbanismo (ambos grados obtenidos en la Universidad Nacional Autónoma de México). En lo laboral he ocupado distintas posiciones. Algunas académicas, como profesor adjunto en la misma universidad de la que soy egresado. Más allá de las aulas, tengo ya una vasta experiencia en la organización de elecciones y en los procesos de participación ciudadana (democracia directa), lo mismo en el Instituto Nacional Electoral que en el Instituto Electoral de la Ciudad de México. Sobre mi desempeño intelectual declaro haber ganado diversos reconocimientos y logrado varias publicaciones. La más reciente me hizo acreedor al Premio Crónica Chilanga 2018 y se llama “Rentar el cuerpo a la industria farmacéutica”.

Resumen de la obra:
Existen dos grandes tendencias actuales para lograr la paridad de género en la administración pública latinoamericana: las cuotas (o cupos) y el lenguaje, haciendo de éste un elemento “inclusivo”. Aunque el documento ahora iniciado contiene una referencia introductoria a la cuota de género recién instituida en México, todo lo demás se enfoca en el lenguaje inclusivo, y no solo en ese país, sino en América Latina, no careciendo de algunas referencias a España, dándole al texto un alcance más o menos hispanoamericano. ¿Es el lenguaje incluyente (como también se le conoce) un instrumento para volver más paritaria la administración pública en la región? La respuesta: muy poco, al carecer “[…] de base material, de resultados medibles y no únicamente en la administración pública, sino en todos los ámbitos en los cuales se ha querido implantar. Se trata más de un ‘cambio’ lingüístico que de una genuina transformación social. Claro, al constituir una forma de la corrección política es difícil esperar otra cosa. Los auténticos cambios en la lengua española son harto menos veloces que aquella corrección, pues van de abajo hacia arriba, no al contrario, como resulta propio del incluyente”. Eso se lee en las “Conclusiones”. Para arribar a ese corolario se analizaron y criticaron dos ensayos breves cuyas autoras, sin embargo, defendieron al lenguaje no sexista (su tercera denominación). Muchos de sus argumentos a favor, al quedar contrariados, dejan de manifiesto las debilidades de aquel lenguaje. Quizá el principal error de ambos textos consistió en plantear la cuestión en términos maniqueos, como si solamente hubiera críticos y apologetas, sin darse cuenta de que algunos Estados latinoamericanos expropiaron de facto al no sexista, convirtiéndolo en una manifestación más de la brecha entre gobernantes y gobernados. De todo lo anterior no existe constatación más dramática que Venezuela, país en ruinas que, sin embargo, a juzgar por sus documentos legales y por la forma en que se expresan sus dirigentes políticos, es “muy paritario” en cuestiones de género.

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