junio 12, 2020 11:01 AM
Fabiola ZerpaJames AttwoodNicolle Yapur

La escasez de combustible está afectando el trabajo en los campos de Venezuela: el país está al borde de la hambruna

Después de siete años de colapso económico, la crisis ha entrado en una preocupante nueva fase. En una nación que alberga las reservas de petróleo más grandes del mundo, se hace imposible operar los camiones y equipos necesarios para la explotación agropecuaria

El agricultor venezolano Roberto Latini teme que su oportunidad para plantar los cultivos de este año se esté alejando rápidamente.

Originalmente esperaba sembrar maíz, pero no pudo encontrar el combustible para operar sus camiones y equipos antes de que terminara la estación seca. Luego pensó en cultivar arroz, que se puede plantar incluso con fuertes lluvias. Semanas después, el combustible aún escasea y, “mientras más pasa el tiempo, más tarde se hace para sembrar”, dijo Latini.

Después de siete años de colapso económico, la crisis de Venezuela ha entrado en una preocupante nueva fase. En una nación que alberga las reservas de petróleo más grandes del mundo, la escasez de combustible se ha vuelto tan grave que los campos se están quedando vacíos.

Venezuela está ahora al borde de la hambruna, advierte el International Crisis Group. Más de la mitad de la tierra utilizada el año pasado para cultivar vegetales no será replantada, según la federación agrícola Fedeagro. Se espera que la producción de maíz satisfaga menos de una cuarta parte de la demanda nacional. Y el cerco cada vez más estricto de las sanciones de Estados Unidos amenaza con sofocar la poca comida y petróleo que ingresan del extranjero.

“Empezaremos a ver las consecuencias de esto en los próximos meses”, señaló el presidente de Fedeagro, Aquiles Hopkins. Ya “estamos consumiendo los vegetales que se sembraron hace dos o tres meses, el arroz que se sembró hace seis meses y maíz del ciclo de siembra anterior”.

Campos petroleros en toda Venezuela se han cerrado en medio de la implacable campaña de EE.UU. para aislar a la nación de los mercados mundiales. La evidencia de la escasez de combustible está en todas partes. Las ambulancias no pueden movilizarse, las redes de telecomunicaciones son inestables y algunos agricultores han renunciado por completo a la maquinaria, y, en su lugar, han comenzado a utilizar bueyes.

Es posible que un embarque de petróleo desde Irán, que llegó a fines del mes pasado, haya mejorado la escasez en Caracas, pero agricultores como Latini dicen que no han visto mucha evidencia de ello en el campo. Latini, cuyo campo está ubicado en la región agrícola de Turén, dijo que su única opción es esperar todo el día en una estación de servicio -el límite diario de 30 litros (7,9 galones) no es suficiente- o desembolsar US$4 por litro (US$15 por galón) en el mercado negro.

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